domingo, 28 de julio de 2013

EL CULTO A LA VIRGEN


EL CULTO A LA VIRGEN
(Transcripción de una carta personal)

Por: Roquel Iván Cárdenas  (Semper Gaudens)
Correo electrónico: sempergaudens@gmail.com

Distinguida hermana  que Dios te bendiga a ti  y a toda tu familia. Espero que todo este bien por allá. Como te conté, en días pasados unas queridas hermanas nos  invitaron a Sara y a mí  a un grupo de oración. Estas hermanas están haciendo una gran labor de evangelización en su vecindario con la propagación de la devoción al Santo Rosario. En el hogar que nos acogieron aquella noche, había muchas personas y la mayoría de ellas estaban dando sus primeros pasos en la fe. Después de orar con el Santo Rosario, mientras disfrutábamos de un delicioso refresco, los hermanos conversaban sobre el amor que hay que tenerle a  la Virgen Maria.

Entonces una hermana mencionó que yo era un catequista y que tal vez podría compartir algo con ellos. Sin embargo,  la  anfitriona para ese momento también había anunciado que la reunión había concluido y que los que deseaban podían retirarse. Para mi sorpresa nadie se fue. Y luego la dueña de la casa dijo que por ella no había ningún problema, que nos podíamos quedar el tiempo que quisiéramos.  A lo que les respondí que para respetar la hospitalidad de nuestra hermana iba a ser lo mas breve posible y que solo abordaría lo mas básico sobre este tema. Empecé diciendo:

Hace unos años aprendí del  hermano Felipe que para hablar de la devoción a la Virgen Maria era muy provechoso primero hacer  cuatro aclaraciones básicas que son:


La Virgen Maria no es una diosa.

Los católicos  no creemos que la madre de nuestro Señor Jesucristo la Virgen Maria sea una diosa. Siempre la hemos considerado como una criatura es decir por un ser creado por Dios.

Tampoco consideramos a la Virgen como un ser humano distinto a nosotros, en esencia y sustancia ella es igual a nosotros.

Entonces ¿porque la confusión? Es muy probable  que esto se deba a la mala interpretación que se hace de algunos títulos marianos como son Madre de Dios o Reina del Cielo. En todos ellos lo que se manifiesta es  que la Virgen Maria a pesar de ser una criatura por ser elegida por Dios como la Madre de Jesús fue adornada con singulares gracias y privilegios.

Cuando estudiemos los dogmas marianos profundizaremos en estas singulares gracias y privilegios  con las que Dios adornó a la Virgen María. A la vez descubriremos que todas  estas gracias y privilegios  se dan en atención a los meritos de  nuestro Señor Jesucristo.

 La Virgen fue elegida por Dios para que el Verbo el Hijo del Dios vivo se encarnara en su seno. Es decir Dios se encarna en su seno, dicho de otro modo, Dios se hace hombre a través de la Virgen. Esto  lleva a los cristianos de todos los tiempos a reflexionar ¿Quién será esta mujer que Dios elige para encarnarse en ella?

Maria es una sola persona aunque tenga diferentes advocaciones.

Algunas personas se equivocan al pensar que los católicos tenemos innumerables vírgenes o madres de Jesús.

Hace un tiempo me contaron de una señora que en una Iglesia tenía tres estampas de tres advocaciones distintas de la Virgen Maria. Una era La Madre del Buen Concejo, la otra era Maria Auxiliadora y finalmente tenía Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Con mucha devoción las colocaba en una banca  y se ponía a orarle a cada una por separado. Cuando alguien le pregunto ¿que porque hacia eso? Ella respondió: “Es que sino le rezo a una, esa se enoja con las otras dos.”

Eso se debe a un desconocimiento de lo que es una advocación. La advocación mariana es una alusión relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María. Podemos clasificarlas en varios tipos: las relativas a dones, misterios, manifestaciones extraordinarias de la Virgen, y las apariciones terrenales. Por ejemplo tenemos, Madre de Dios, Madre de Gracia, Buen Concejo, Carmen, Lourdes Fátima y Guadalupe. Estas advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra Señora de”.

En resumen la Virgen Maria Madre de nuestro Señor Jesucristo es una sola persona aunque le conocemos por diversos nombres o advocaciones.


La Virgen María ni ningún santo hace milagro solo intercede.

La Iglesia Católica siempre ha enseñado que el único que puede hacer milagros es Dios. Pero ¿que es un milagro? Un milagro es un hecho sobrenatural en el cual se manifiesta el amor de Dios hacia los seres humanos y que no tiene una explicación científica. El único que puede realizar hechos de esta naturaleza es Dios. 

En cuanto a los milagros y a la Virgen Maria o los Santos se refiere, lo que hacemos los católicos es solicitar su intercesión. Pero entonces, ¿Qué es la oración de intercesión? La oración de intercesión consiste en el apoyo que un hermano en la fe o un ángel hace a nuestras oraciones. Cada vez que pedimos a un hermano que haga oración por nosotros estamos pidiendo oración de intercesión.

Lo que los católicos hacemos es solicitar el apoyo o intersección de la Virgen Maria o de un Santo a nuestras suplicas a Dios. Si la persona obtiene la gracia de parte de Dios, es natural que esta persona esté agradecida con Dios y también con la persona que le apoyo en su oración, ya sea un Santo o la Virgen Maria.

Un ejemplo: Imaginémonos que tenemos un ser querido enfermo y que invitamos a una persona que ore por él. Esta persona le impone las manos al enfermo y el enfermo se sana. ¿Quien hizo el milagro? Por supuesto que Dios. Pero esto no impide que además de darle la gloria a Dios  estemos agradecidos con este hermano, que oro por el enfermo.

Este es el mismo agradecimiento que sentimos los católicos por la Virgen Maria y  los Santos que interceden por nosotros.


Toda enseñanza acerca de la Virgen María es cristocéntrica.

 Lo primero que debemos comprender es que la Virgen Maria  participa en el plan de  salvación por voluntad del Padre, como Madre del Verbo hecho hombre, que lo concibió por obra del Espíritu Santo.

Toda intervención de María en la obra de salvación, no está compitiendo con Cristo, sino que deriva de El y está a su servicio.

La acción que María realiza en el plan de salvación es siempre cristocéntrica, es decir, hace directamente referencia a  Cristo. Porque todo lo que se dice de la Virgen Maria es en función de ser la Madre de Jesús.

Dicho de otro modo, la Virgen Maria es un ser humano creado por Dios, pero muy especial. Porque  cuando  ella es elegida para ser  la Madre de Jesús, fue adornada con singulares gracias y privilegios. Entonces todo lo que decimos de la Virgen Maria es en atención a esa relación muy especial que tuvo con nuestro Redentor.

A partir de este colosal hecho, empieza la reflexión que a lo largo de los siglos la Iglesia ha hecho sobre esa mujer que Dios eligió para  que su hijo se encarnara en su seno.

Que la Biblia nos describe como la mujer que: todas las generaciones la llamarán bienaventurada porque el Poderoso ha hechos obras grandes por ella. (Cf. Lucas 1,48s)



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