domingo, 28 de julio de 2013

EL CULTO A LA VIRGEN


EL CULTO A LA VIRGEN
(Transcripción de una carta personal)

Por: Roquel Iván Cárdenas  (Semper Gaudens)
Correo electrónico: sempergaudens@gmail.com

Distinguida hermana  que Dios te bendiga a ti  y a toda tu familia. Espero que todo este bien por allá. Como te conté, en días pasados unas queridas hermanas nos  invitaron a Sara y a mí  a un grupo de oración. Estas hermanas están haciendo una gran labor de evangelización en su vecindario con la propagación de la devoción al Santo Rosario. En el hogar que nos acogieron aquella noche, había muchas personas y la mayoría de ellas estaban dando sus primeros pasos en la fe. Después de orar con el Santo Rosario, mientras disfrutábamos de un delicioso refresco, los hermanos conversaban sobre el amor que hay que tenerle a  la Virgen Maria.

Entonces una hermana mencionó que yo era un catequista y que tal vez podría compartir algo con ellos. Sin embargo,  la  anfitriona para ese momento también había anunciado que la reunión había concluido y que los que deseaban podían retirarse. Para mi sorpresa nadie se fue. Y luego la dueña de la casa dijo que por ella no había ningún problema, que nos podíamos quedar el tiempo que quisiéramos.  A lo que les respondí que para respetar la hospitalidad de nuestra hermana iba a ser lo mas breve posible y que solo abordaría lo mas básico sobre este tema. Empecé diciendo:

Hace unos años aprendí del  hermano Felipe que para hablar de la devoción a la Virgen Maria era muy provechoso primero hacer  cuatro aclaraciones básicas que son:


La Virgen Maria no es una diosa.

Los católicos  no creemos que la madre de nuestro Señor Jesucristo la Virgen Maria sea una diosa. Siempre la hemos considerado como una criatura es decir por un ser creado por Dios.

Tampoco consideramos a la Virgen como un ser humano distinto a nosotros, en esencia y sustancia ella es igual a nosotros.

Entonces ¿porque la confusión? Es muy probable  que esto se deba a la mala interpretación que se hace de algunos títulos marianos como son Madre de Dios o Reina del Cielo. En todos ellos lo que se manifiesta es  que la Virgen Maria a pesar de ser una criatura por ser elegida por Dios como la Madre de Jesús fue adornada con singulares gracias y privilegios.

Cuando estudiemos los dogmas marianos profundizaremos en estas singulares gracias y privilegios  con las que Dios adornó a la Virgen María. A la vez descubriremos que todas  estas gracias y privilegios  se dan en atención a los meritos de  nuestro Señor Jesucristo.

 La Virgen fue elegida por Dios para que el Verbo el Hijo del Dios vivo se encarnara en su seno. Es decir Dios se encarna en su seno, dicho de otro modo, Dios se hace hombre a través de la Virgen. Esto  lleva a los cristianos de todos los tiempos a reflexionar ¿Quién será esta mujer que Dios elige para encarnarse en ella?

Maria es una sola persona aunque tenga diferentes advocaciones.

Algunas personas se equivocan al pensar que los católicos tenemos innumerables vírgenes o madres de Jesús.

Hace un tiempo me contaron de una señora que en una Iglesia tenía tres estampas de tres advocaciones distintas de la Virgen Maria. Una era La Madre del Buen Concejo, la otra era Maria Auxiliadora y finalmente tenía Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Con mucha devoción las colocaba en una banca  y se ponía a orarle a cada una por separado. Cuando alguien le pregunto ¿que porque hacia eso? Ella respondió: “Es que sino le rezo a una, esa se enoja con las otras dos.”

Eso se debe a un desconocimiento de lo que es una advocación. La advocación mariana es una alusión relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María. Podemos clasificarlas en varios tipos: las relativas a dones, misterios, manifestaciones extraordinarias de la Virgen, y las apariciones terrenales. Por ejemplo tenemos, Madre de Dios, Madre de Gracia, Buen Concejo, Carmen, Lourdes Fátima y Guadalupe. Estas advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra Señora de”.

En resumen la Virgen Maria Madre de nuestro Señor Jesucristo es una sola persona aunque le conocemos por diversos nombres o advocaciones.


La Virgen María ni ningún santo hace milagro solo intercede.

La Iglesia Católica siempre ha enseñado que el único que puede hacer milagros es Dios. Pero ¿que es un milagro? Un milagro es un hecho sobrenatural en el cual se manifiesta el amor de Dios hacia los seres humanos y que no tiene una explicación científica. El único que puede realizar hechos de esta naturaleza es Dios. 

En cuanto a los milagros y a la Virgen Maria o los Santos se refiere, lo que hacemos los católicos es solicitar su intercesión. Pero entonces, ¿Qué es la oración de intercesión? La oración de intercesión consiste en el apoyo que un hermano en la fe o un ángel hace a nuestras oraciones. Cada vez que pedimos a un hermano que haga oración por nosotros estamos pidiendo oración de intercesión.

Lo que los católicos hacemos es solicitar el apoyo o intersección de la Virgen Maria o de un Santo a nuestras suplicas a Dios. Si la persona obtiene la gracia de parte de Dios, es natural que esta persona esté agradecida con Dios y también con la persona que le apoyo en su oración, ya sea un Santo o la Virgen Maria.

Un ejemplo: Imaginémonos que tenemos un ser querido enfermo y que invitamos a una persona que ore por él. Esta persona le impone las manos al enfermo y el enfermo se sana. ¿Quien hizo el milagro? Por supuesto que Dios. Pero esto no impide que además de darle la gloria a Dios  estemos agradecidos con este hermano, que oro por el enfermo.

Este es el mismo agradecimiento que sentimos los católicos por la Virgen Maria y  los Santos que interceden por nosotros.


Toda enseñanza acerca de la Virgen María es cristocéntrica.

 Lo primero que debemos comprender es que la Virgen Maria  participa en el plan de  salvación por voluntad del Padre, como Madre del Verbo hecho hombre, que lo concibió por obra del Espíritu Santo.

Toda intervención de María en la obra de salvación, no está compitiendo con Cristo, sino que deriva de El y está a su servicio.

La acción que María realiza en el plan de salvación es siempre cristocéntrica, es decir, hace directamente referencia a  Cristo. Porque todo lo que se dice de la Virgen Maria es en función de ser la Madre de Jesús.

Dicho de otro modo, la Virgen Maria es un ser humano creado por Dios, pero muy especial. Porque  cuando  ella es elegida para ser  la Madre de Jesús, fue adornada con singulares gracias y privilegios. Entonces todo lo que decimos de la Virgen Maria es en atención a esa relación muy especial que tuvo con nuestro Redentor.

A partir de este colosal hecho, empieza la reflexión que a lo largo de los siglos la Iglesia ha hecho sobre esa mujer que Dios eligió para  que su hijo se encarnara en su seno.

Que la Biblia nos describe como la mujer que: todas las generaciones la llamarán bienaventurada porque el Poderoso ha hechos obras grandes por ella. (Cf. Lucas 1,48s)



sábado, 20 de julio de 2013

ESCANDALOS EN LA IGLESIA

ESCANDALOS EN LA IGLESIA
 (Transcripción de una carta personal)

Por: Roquel Iván Cárdenas  (Semper Gaudens)
Correo electrónico: sempergaudens@gmail.com

Queridos  hermanos y hermanas que el Señor  les conceda la gracia y la paz de Cristo el Señor. Les comparto un escrito que nos habla de situaciones dolorosas en nuestra Iglesia y que de una forma u otra nos afecta a todos.  

 Hoy día vivimos tiempos de gran turbulencia. Acontecimientos que en décadas pa­sadas eran desconocidos o maneja­dos con reserva, hoy  se publican libremente. Con gran malicia el cine, la televi­sión y los medios de comunicación que todo lo invaden, tratan los escándalos en la Iglesia con afán de aumentar sus ganancias. Por eso esta clase de noticias, es motivo de especiales despliegues.

Vemos asombrados como todo lo que concierne a la Iglesia católica en cuanto a escándalos de diversa índole en especial cuando alguno de sus miembros, generalmente sacerdote, es descubierto en este o aquel acto peca­minoso, es destacado con el mayor énfasis,  detalle y relieve. No ne­ce­saria­mente se hace lo mismo con otros grupos religiosos con casos simi­lares. Ni tampoco con los buenos ejemplos o grandes obras que se realizan dentro del seno de nuestra amada Iglesia. Parece que la gran noticia es cuando el hecho vergonzoso ocurre dentro del seno de la Iglesia Católica, lo que de inmediato provoca un gran furor que impulsa a los reporteros a producir grandes titulares para sus periódicos. Muchos de estos medios de comuni­cación tienen dueños que no son cató­licos e incluso son claramente anti­católicos. 

Inmediatamente en nuestra mente surge la pregunta ¿por qué ocurre esto en la Iglesia Católica si ella es la Iglesia que fundó Cristo? ¿Por qué sus sacerdotes se ven envueltos en pecados tan espantosos? 

Algunos pierden la fe y dejan de creer o asistir a la Iglesia. Otros, formales ene­mi­gos de la Iglesia ven en estos hechos el fundamento de su rechazo a ella y en cierta forma interiormente quizás los celebren como una confirmación de sus puntos de vista.

Otros se imaginan que la Iglesia desa­pa­recerá o será destruida, tal como se ha pronosticado en una revista de alcance mundial.

Curiosamente, el número de sacerdotes involucrados en diversos tipos de peca­dos escandalosos es pequeñísimo com­pa­rado con el de los que se mantienen fieles a su vocación lo que, sin embargo, no parece ser noticia sino lo otro, es decir,  el escándalo.

¿Cuál es entonces la explicación a todos estos hechos? ¿Cuál debe ser la actitud de un católico sincero ante este ataque despiadado a su Iglesia?

En primer lugar, se debe decir que el principal ataque proviene del propio miembro de la Iglesia que causó el es­cán­dalo con su conducta. Es nuestra  vida (más que los reporteros) de anti testimonio, indolencia, ingra­titud y desamor a Cristo, la que causa un grave y artero daño a la Iglesia desquebrajándola sin piedad.

Cuando Jesús estuvo en la tierra, escogió a 12 apóstoles con quienes compartió los tres años de su vida pública. Estos hombres a pesar de que le conocieron en persona, lo abandonaron en un momento determi­nado, Pedro lo negó según Marcos 14, 27-30 y Judas lo traicionó según Marcos 14, 10-11. Eran solo doce y ocurrió esto entre ellos, ¿cómo será entre un número de católicos tan grande a nivel mundial?

En la Iglesia primitiva también ocurrían escándalos.

Ananías y Safira trataron de engañar a los apóstoles

Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás llenó tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del campo?... No has mentido a los hombres, sino a Dios.» Al oír Ananías estas palabras, cayó y murió. (Hechos 5, 3-5)
A la comunidad de Corinto, San Pablo los reprende:
«Sólo se oye hablar de inmoralidad entre ustedes, y una inmoralidad tal, que no se da ni entre los paganos, hasta el punto de que uno de ustedes vive con la mujer de su padre.  (1Corintios 5,1-2)
Cuando Jesús fundó su Iglesia, no la constituyó diciendo que no pecaría, ni dijo que sus miembros no come­terían pecados, lo que dijo fue:
“...las puertas del Hades, no la podrán vencer” (Mateo 16,18b).
Enseñaba con ello que no sería destruida jamás, ni siquiera por los malos ejem­plos o pecados de sus hijos.
Por otro lado predice que habrá escándalos en la Iglesia y nos advierte de las consecuencias:
“Dijo a sus discípulos: Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡Ay de aquel por quien vienen!. Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y le arrojen al mar, que escan­dalizar a uno de estos pequeños. Andad pues con cuidado.” (Lucas 17, 1-3)
Esta es la Iglesia de Cristo, compuesta por santos y pecadores. Sin em­bargo ella prevalecerá hasta el final de los tiempos porque así lo prometió Cristo.
“...las puertas del Hades, no la podrán vencer” (Mateo 16, 18b).
Así ha ocurrido a través de la historia en que ciertas circunstancias la han hecho tambalear, en otras ha sido perseguida, sus hijos martirizados, ha sido insultada al igual que lo fue su fundador, como se aprecia en el siguiente pasaje:
“Este no expulsa demonios más que por Beelzebul, príncipe de los demo­nios” (Mateo 12, 24)
 A pesar de todo ello en todas las épocas, el Espíritu Santo ha producido miles de santos en su Iglesia. Cuando más oscuro ha sido el momento, más ha brillado la gracia de Dios con hombres y mujeres que con su santidad han iluminado el camino.
San Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola, santa Teresa del niño Jesús, san Juan Bosco, santa Catalina de Siena, san Pío de Pietrelchina para men­cionar solo algunos,  cumpliéndose en plenitud la sentencia de Jesucristo:
 “Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los día hasta el fin del mundo”. (Mateo 28,20)
 Además de los miles y miles que  han dado su vida por Cristo.
Por eso debemos estar sumamente atentos para que no ocurran escándalos entre nosotros, pero saber que  lamentablemente siempre habrá, pues son propios de nuestra hu­mani­dad caída. Pero nunca debemos desanimarnos por ello.
Contamos con los recursos de los sacramentos, la oración y una constante vigilancia para mantenernos en pie.
El mismo Señor nos advierte que:
 “Y al crecer cada vez más la ini­quidad, la caridad de muchos se en­friará. Pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará”  (Mateo 24, 12-13)
Cuidado entonces con permitir que la fe se enfríe al contrario hay que mantenerse firme hasta el final.














sábado, 13 de julio de 2013

Baruc capitulo 6

Baruc capitulo 6
 (Transcripción de una carta personal)

Por: Roquel Iván Cárdenas  (Semper Gaudens)
Correo electrónico: sempergaudens@gmail.com

Que la gracia y la paz de Cristo el Señor los acompañe en este Año Nuevo. Hermanos les escribo en esta ocasión para compartir con ustedes una respuesta que solicitó un hermano que escribió preguntando sobre un texto bíblico. La  pregunta dice así:
En las procesiones que vemos en el libro de Baruc capitulo 6 encuentro un parecido muy grande con lo que encuentro hoy en día. ¿La Iglesia tomó eso de los babilónicos? Muchas Gracias.”

A continuación citamos parte de lo que dice el texto de Baruc capitulo 6 ya que en la pregunta no lo hace.

 “Llegados a Babilonia, permanecerán allí muchos años, un largo periodo de siete generaciones; pero después yo los sacaré de allí en paz. En ese tiempo verán en Babilonia dioses de plata, oro y madera, que son transportados a hombros y que infunden temor a los paganos. Tengan cuidado, no vayan a imitar también ustedes a esos extranjeros y los domine el temor hacia ellos.  Cuando vean a la multitud delante y detrás de ellos adorándolos, digan entonces en su interior: "A ti solo hay que adorar, Señor," (Baruc 6, 2- 5)

Procederemos a analizar el texto para luego dar una respuesta.

Debemos empezar recordando que Nabucodonosor de Babilonia, tomó Jerusalén, destruyó el Templo de Salomón y llevó cautiva a la población. Durante este periodo vivieron no solo bajo el gobierno extranjero sino en tierra extranjera con la posibilidad de ser influenciado por las costumbres imperantes en Babilonia en esos momentos. Por eso se escribe esta epístola que aparece en libro de Baruc para prevenir a  los israelitas contra las seducciones de la idolatría caldea, que eran impresionantes en manifestaciones cultuales externas. En ese sentido el  profeta previene a los judíos contra su posible deslumbramiento ante las pomposas manifestaciones religiosas de los babilonios, los cuales se gloriaban de sus ídolos, hechos de material riquísimo. Sobre todo con los desfiles de principios de año, en los que se sacaban todos los ídolos. Esta era una manifestación religiosa pagana imponente, que podía impresionar a los sencillos israelitas.

Aquí notamos la falta de formación que aun tenía el pueblo de Israel hasta ese momento al creer en la posibilidad de la existencia de los llamados “dioses extranjeros”. Es decir, se pensaba que Yahvéh era el Dios de Israel pero que los otros pueblos tenias sus propios dioses. Por eso existía un grave peligro de que abandonaran su fe para irse detrás de esos supuestos dioses extranjeros.

El texto es claro al atacar la idolatría como lo hace  Éxodo:

 “No tendrás otros dioses fuera de mí…” (Éxodo 20,3)

Es eso estamos totalmente de acuerdo hay un solo Dios verdadero en tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo y solo a Él hay que adorar.  Pero la pregunta si leemos el texto de Baruc es tendenciosa porque pretende igualar los ídolos paganos con las imágenes religiosas y los desfiles paganos con las procesiones católicas.

Podemos empezar diciendo que como muestra la Biblia no toda imagen es un ídolo y que Dios no prohíbe confeccionar imágenes religiosas sino imágenes de ídolos. Porque Dios ordenó hacer dos imágenes en el Arca de la Alianza que era el lugar de culto por excelencia del Pueblo de Israel. La Biblia nos narra que el Señor dio instrucciones precisas de cómo construir el Arca y mando hacer las imágenes de dos querubines de oro macizo

“Harás, además, dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio…” (Éxodo 25,18)

Como podemos leer en la parte superior del Arca (propiciatorio) hay dos querubines y este era el lugar de culto por excelencia del pueblo de Israel. Además el Arca de la Alianza era el objeto más sagrado del Pueblo de Israel era el centro de oración y culto a Dios. Era el lugar donde residía la gloria del Señor. Sin embargo este centro de espiritualidad tenía imágenes.
En cuanto a las procesiones católicas tenemos antecedentes bíblicos. Por ejemplo en el libro de Josué vemos al pueblo de Israel que por orden de Dios realiza una procesión alrededor de las murallas de Jericó. En este texto podemos apreciar algunos elementos que constituyen una procesión como son los sacerdotes, la música, el anda (que es el Arca de la Alianza) y el pueblo caminando.
“Los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno delante del Arca del Señor, avanzaban sin dejar de tocar las trompetas; los guerreros marchaban delante de ellos, y la retaguardia iba detrás del Arca del Señor. En ningún momento se dejó de tocar las trompetas.”                 (Josué 6,  13)
Aquí observamos como el pueblo de Israel llevaba sobre sus hombros el Arca de la Alianza que tiene las imágenes de dos querubines de oro macizo (Ver texto Éxodo 25,17-19). Con esto podemos observar que Dios no condena hacer procesiones con imágenes en andas. Al contrario las mando hacer.  Ahora veamos otro ejemplo.                 
Observemos al rey David trasladando el Arca de la Alianza.

“Entonces los sacerdotes y levitas se santificaron para subir el Arca del Señor, el Dios de Israel. Los hijos de los levitas trasladaron el Arca de Dios, sosteniéndola sobre sus hombros con unas andas, como lo había ordenado Moisés según la palabra del Señor. David ordenó a los jefes de los levitas que organizaran a sus hermanos los cantores, con instrumentos musicales, arpas, cítaras y címbalos, para que los hicieran resonar alegremente. Todo Israel subió el Arca de la Alianza del Señor entre aclamaciones y al sonde cuernos, trompetas, címbalos, arpas y cítaras”. (1Cronicas 15, 14-16.28)

Conclusión: La Biblia nos muestra como el pueblo con sus sacerdotes hacían procesiones en honor a Dios. Y que las mismas cuenta con todos los elementos que tienen la mayoría de nuestras procesiones. Por ejemplo vemos que tienen aclamaciones músicas, cantos, sacerdotes y un anda que es llevada en hombros. Esta anda es el Arca de la Alianza que tiene imágenes que están hechas de oro macizo. En pocas palabras el hacer procesiones es una práctica fundamentada totalmente en la Biblia. Y la manera católica de hacer procesiones  con imágenes como hemos visto es una práctica que viene de la Palabra de Dios y por lo tanto no es algo que Dios prohíbe sino al contrario




miércoles, 10 de julio de 2013

LOS ALIMENTOS IMPUROS

LOS ALIMENTOS IMPUROS
(Transcripción de una carta personal)

Por: Roquel Iván Cárdenas  (Semper Gaudens)
Correo electrónico: sempergaudens@gmail.com

Bendito y alabado sea Dios Padre y su Hijo Jesucristo por siempre. Ante todo quiero darle gracias a Dios Padre por el Espíritu Santo que nos une en el amor en nuestra Santa Madre Iglesia Católica.

Ahora quiero contarte lo que me aconteció en casa de un amigo, mientras celebrábamos la boda de un hermano. Todo marchaba bien hasta que algunos invitados (quienes también eran hermanos en el Señor) empezaron a rechazar la comida y bebida que se les ofrecía. Muy extrañado les pregunte si se sentían bien, y me dijeron que si, pero que no comían estos alimentos porque eran impuros.


Esto me sorprendió mucho (ya que no eran judíos) así que les pregunte que si ellos sabían que ya no estaban sometidos a la Ley, y me respondieron que a ellos les habían dicho que para salvarse tenían que cumplir con todos los preceptos de la ley de Moisés.


 Entonces les dije a todos: el Señor Jesús hablo muy claro al respecto cuando dijo:

 Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
                                                           (Marcos 7, 18ss)

Entonces hermanos no es lo que entra por la boca del hombre lo que hace impuro al hombre sino lo que sale de su boca. Miren como el evangelista nos regala este comentario muy valioso al decirnos: “Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.”
Entonces si el Señor declaro puros los alimentos ¿quienes somos nosotros para declararlos impuros?


Por ello el Apóstol nos advirtió para que no cayéramos en engaños que el Reino de Dios no es asunto de comida ni bebida. No permitamos que perturbadores dañen la obra de Dios trayendo confusión y división en medio del pueblo de Dios. Para evitar esas discordias y discusiones ya San Pablo nos advertía al decirnos:


“Después de todo el Reino de Dios no es cuestión de comida o de bebida, sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo. El que sirve a Cristo de esta manera es agradable a Dios y goza de la aprobación de los hombres. Busquemos, por lo tanto, lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No arruines la obra de Dios por un alimento.”  (Romanos 14,17-20)

Porque lo lamentable no es que se abstenga de comer tal o cual alimento. En este asunto todos somos libres de comer o no comer. Pero no podemos pensar que será el alimento lo que nos hará agradable al Señor. Porque en ese aspecto da lo mismo comer o no comer.

Ciertamente, no es un alimento lo que no acerca
Dios: ni por dejar de comer somos menos, ni por
comer somos más. (1 Corintios 8,8)

No debemos preocuparnos por ese asunto, pues no nos quita ni nos pone nada a nuestra justificación ante Dios si se come con moderación y dando gracia a Dios.

Coman de todo lo que se vende en el mercado, sin hacer averiguaciones por escrúpulos de conciencia. Porque del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella. (1Corintios 10, 25-26)

Sin embargo les recomiendo que si algunos de ustedes desean abstenerse de comer algún alimento por cualquier razón  (salud, pudor, costumbre…) sepan que no tienen nada que ver con su relación con Dios. A no ser que se abstenga como medio de mortificación para negarse a si mismo tomar su cruz y seguir al Señor… pero como todos sabemos cuando se hace eso normalmente lo hacemos con alimentos o cosas que nos  agradan y que son licitas –es decir- que Dios no las prohíbe. Y  lo más importante,  lo hacemos sin juzgar ni menospreciar al hermano que decide no abstenerse.

No caigamos en los mismo errores que cayeron otros juzgando y condenando a los hermano en razón de la comida o bebida, atentando de esa forma con la obra de Dios. Sepan más bien que:

Todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada es
 despreciable, si se lo recibe con acción de gracias,
(1Timoteo 4,4)